Como manecillas de reloj mi vida pasa no hay marcha atrás mientras atardece inevitablemente el día No quiero que anochesca, no quiero...
Pero cuando escribo escucho siempre una inquietante voz no se si vendrá de allá o desde mi más profundo corazón
¿Quién será la que me canta antes de dormir, la que me habla sin poderle responder? No quiero morir sin antes conocerla, no quiero...
Silencio,
Solo hay silencio que me invade en la Nada tengo mis luces apagadas solo estrellas inalcanzables y la voz que me canta (Es tal vez ella quien me habla)
Entre el negro manto de la oscuridad aqui pequeños puntos de luz me acompañan
Me dicen que no tenga miedo que ella aún llora sonriendo La música por momentos se desvanece tan parecida a mi alma que me ve desde lejos A veces te sueño y pienso estar despierto a veces creo que me tienes en lejanos recuerdos...
El verso es distinto sin embargo, advierto que el sentir ya no será el mismo Todo desde que me sumergí en colores fríos retorciéndome y manchándome en estridentes matices para dar vida a inertes óleos donde esbozaré con excelsitud la primera impresión de mi inusual existencia
El poema jamás será igual a pesar que su inexplorable origen tuvo lugar en mis buenas intenciones allá, muy a lo lejos
¿Te suena a retórica demencial? no te sorprendas, ávido lector mi lírica en algo te puede asegurar Aquí la lucidez a perdido relevancia
Y soñaré con hermosos símbolos mientras me acuesto con la Belleza que rara vez me hace una visita en las cuales siempre acabo satisfecho...(Abraham Rojas V.)