I
Hay algo que me inquieta siempre por las noches
al punto de no poder bien dormir
¡Estraña y húmeda maldita medianoche
cómo quisiera hoy poder morir!
Doy vueltas en mi cama acompañado de mil sombras
me oculto temeroso debajo de mis frías sábanas
Objetos inanimados cobran vida, me asombran
¿Tal vez hoy bailen ante mí su danza macabra?
Quisiera acabar con este sueño vano y vil
entonces, tratando de cerrar mis ojos: olvidé
Al abrirlos no pude creer lo que vi
una mujer blanca y desnuda a mi lado encontré
II
Desde que tengo estas raras apariciones
en mi lecho ya no puedo bien dormir
Ella desnuda y húmeda me espera a la medianoche
es su amor lúbrico tan apasionado:
¡Cómo quisiera ya poder morir!...
jueves, 9 de diciembre de 2010
¿Literatura?¿Qué es eso?
Practicando II

Cómo se desgranan las palabras
y vuelan muy ligeras por el viento
Palabras que caen sueltas
muy sueltas por el pavimento
Así voy caminando por las calles
vacías de recuerdo
muy llenas de Silencio
Así voy
(así estoy)
Choque de palabras
accidentes, tráfico, movimiento
heridos, contusos y muertos
El verso se desangra en el suelo
Mil luces contemplan el suceso
(mira cómo se cierran las palabras
mira cómó se cierra nuestro momento...)
y vuelan muy ligeras por el viento
Palabras que caen sueltas
muy sueltas por el pavimento
Así voy caminando por las calles
vacías de recuerdo
muy llenas de Silencio
Así voy
(así estoy)
Choque de palabras
accidentes, tráfico, movimiento
heridos, contusos y muertos
El verso se desangra en el suelo
Mil luces contemplan el suceso
(mira cómo se cierran las palabras
mira cómó se cierra nuestro momento...)
domingo, 8 de agosto de 2010
Memorias desde Los Campos Elíseos por Abraham Rojas Vargas

...y ahora aquí, en este apacible lugar. Sí, Los Campos Elíseos me regalan su amanecer infinito, un paisaje lleno de placer y vitalidad. Mientras me acostaba a los pies de este frondoso árbol, llevaba entre mis manos un libro abierto en sus primeras paginas. En ellas, había una fotografia antigua impresa la cual, al observarla detenidamente, provocó repentinamente en mí, los recuerdos de una vida terrena que dejé hace mucho tiempo atrás. No. Quizá no debí ver aquella imagen. Quizá debí tirar el libro cuando antes. Pero no fue así. Me ensimismé y seguí observando. Contemplando. Y fue entonces que por primera vez en este Paraiso, fecundo en dichas y alegrías perpetuas, se concibió la única tristeza en toda su existencia. Una blasfemia para todo el Olimpo griego. Y ante el evidente destierro que aún yo ignoraba, dejé caer una lágrima que mojó la foto del motivo de mis recuerdos. El retrato de quien amé en vida con todos, todos mis afectos...
Abraham
(Corresponsal desde el Paraiso griego
para todo el mundo)
martes, 29 de junio de 2010
Les lumières de Paris
martes, 22 de junio de 2010
A la princesa aquea
Silencio
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